La música del Raphael estadounidense (no confundir con nuestro cantante patrio) pone los pelos de punta por su extrema sensibilidad, en un estilo inconfundible donde mantos de sintetizadores nos elevan a un estado de profunda emoción. Hijo de un pianista y una psíquica, Raphael (nacido en Tulsa -Oklahoma- en 1948) heredó esa lógica capacidad para emocionar con su música, en la que destacó desde pequeño; educado por monjes benedictinos, éstos le instruyeron en la música clásica y el canto gregoriano, y seguramente de ellos heredó la religiosidad que se respira en sus composiciones, si bien también mantuvo flirteos con el rock, country, teatro callejero y una especial dedicación a la música orientada a fines terapeúticos (Raphael defiende que ciertos tipos de música afectan a diversos aspectos de nuestro ser).

No hay comentarios:
Publicar un comentario